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la presencia en el reparto de claudia rojas que entró
en el cine cubano por la puerta ancha de la vida es silbar
se convierte en otro atractivo de réquiem...
claudia da pruebas de vigor escénico y alcanza
momentos de entrega sincera, pero la falta de oficio la delata,
sobre todo, en el manejo de la voz. su santiaguera es, además,
demasiado soez y alejada de la pauta del dramaturgo. llegué
a preguntarme si la puesta pretendió acercar el argumento
a nuestro contexto, sólo a través de este personaje.
Las decisivas escenas de enfrentamiento entre yarini y su
rival lotot se debilitan en ocasiones. carlos garcía
no logra ni la proyección ni la solidez gestual de
lahera. a favor de este intérprete, como de jorge luis
de cabo en bebo la reposa, hay que señalar el profesionalismo
que demostraron en roles lejanos a su físico y a su
trayectoria. gina caro, como dama del velo y macorina, ratifica
su dominio de la escena y su limpio histrionismo. (amado del
pino. "gotas de mayo". juventud rebelde 19
de mayo de 1999)
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