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en su montaje, fulleda león propone un hermoso y a
la vez funcional ámbito escénico y deja que
la palabra y la piel de los personajes imperen sobre las tablas.
el trabajo de dramaturgia de la puesta resulta sobrio y preciso,
sin ánimos de actualizaciones a ultranza. a mi modo
de ver, sólo se toman artificiosos un fugaz e inorgánico
desnudo y la parodia que hace el personaje de bebo la reposa
en un final que demora demasiado el desenlace trágico.
un espectáculo como este tiene en las actuaciones su
piedra de toque. lástima que fulleda no contara con
un elenco más sólido o, al menos, que las diferencias
al fin y al cabo, domésticas entre el entrenamiento
y el tiempo de ensayos de unos intérpretes y otros
se hiciera visible en el escenario.
rafael (felito) lahera es uno de nuestros más carismáticos
actores, pero tal vez nunca antes había tenido la oportunidad
de emplearse con la hondura que este protagónico le
reclama. (y sigue ... )
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