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JABÁ. ¿ [...]
pienso a veces que aceptaría el tormento de no verlo
sino una vez al mes, por la satisfacción de trabajarle
mi cuerpo, joven, si lo fuera; amontonando hileras de luises
en el fondo de mi armario, ganadas con mi esfuerzo, para él,
y a él entregándome en cuantos hombres cruzaran
por mi puerta. como puede hacer ella.
(felipe réquiem
211)
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